Pues nada, la UNDÉCIMA ya está aquí.
Qué te puedo decir. Posiblemente sea la que con menos brillo hemos ganado pero seguramente también será la que con más sufrimiento hemos obtenido.
No te voy a hacer un resumen del partido, ni voy a comparar estadísticas. Más adelante, con más calma, te diré quién y qué me pareció mejor y peor.
Pero intentaré hablarte de mis sensaciones, de cómo lo pasé antes, durante y después y, sobre todo, qué enseñanzas me ha dejado todo esto.
Me molestó sobremanera en los días previos esa machacona insistencia en decir que prácticamente nos habían regalado el pase a la final a base de jugar cada eliminatoria con equipos de “medio pelo”.
Primera enseñanza sobre algo que se repite constantemente y que barrunto va a seguir produciéndose: desprestigiar a los equipos que juegan contra el Real Madrid nunca se considera una falta de respeto hacia éstos. Ahora bien, que a ningún madridista se le ocurra utilizar el mismo argumento: será tachado irremediablemente de prepotente, chulo y maleducado … como mínimo y, eso si, sin posibilidad alguna de réplica.
Me sorprendió bastante que de repente en el grupo de wassap que tengo con mis amigos (los buenos, los de toda la vida, futboleros como yo desde que tienen recuerdos) se quedó mudo por la parte atlética. Por más que les picábamos nunca conseguimos que ninguno entrara al trapo. Me chocó porque no es ni mucho menos lo habitual. Siempre desde el buen rollo, que para eso nos conocemos desde hace la güeva de años, tenemos piques, comentarios, chanzas, memes, etc. antes de cada partido. Si algún día averiguo por qué en este caso fue diferente, prometo contártelo.
El acabose llegó con el final del partido. Algunos de los comentarios de mis amigos atléticos fueron éstos:
“Esta es la prueba definitiva de que no existe Dios. Por siempre ateo”
“Esto es de un grado de crueldad intolerable”
“Ya no puede haber algo peor”
Lejos de remitir, dos días después seguía con fases como las siguientes:
“… durísimo golpe que hemos vuelto a sufrir los atléticos …”
“Ya solo quiero desintoxicarme del fútbol”
“Es muy duro y difícil explicar lo que viví en mi casa con mis hijos el sábado por la noche”
“Hasta aquí hemos llegado, tengo que cambiar el chip”
“Voy a seguir siendo del atleti pero el fútbol a partir de ahora lo voy a vivir de otra manera”
“Hay cornadas que son mortales”
Hubo un momento en que incluso me sentí mal y me entró algo parecido al síndrome de Estocolmo. En ese momento, cogí el coche, me bajé a Madrid, aparqué en el parking de la Plaza de España, me fui para la Cibeles y recuperé el ánimo. No hay nada como una visita a la Diosa para que todo vuelva a su sitio.
Segunda enseñanza: se confirma que “el fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes” (Valdano dixit) y que como dijo Bill Shankly, a la sazón el mejor entrenador que ha tenido el Liverpool en toda su historia, “El fútbol no es una cuestión de vida o muerte, es mucho más que eso”.
En resumen, que no hay consuelo alguno para mis amigos atléticos. Solo espero que se les pase pronto el disgusto y que la herida que ahora mismo todos tienen se les cure pronto.
En fin, ya sabes, ES LO QUE HAY.
Dedicado a mis hijas, sobre todo a la que está más triste.